Leyendo algunos suttas atentamente, podemos observar que el Buddha no sólo dedicó los cuarenta y cinco años de su magisterio a exponer las enseñanzas del Dhamma. Surgida la ocasión también tuvo que rechazar ciertas doctrinas, creencias o teorías incorrectas. Según la enseñanza del Buddha, la comprensión correcta es un prerrequisito fundamental y es el punto de partida para el ulterior cultivo de otras cualidades.