Hace poco apareció en el mercado editorial español un librito cuyo título captó mi atención al primer vistazo cuando hacía uno de mis habituales recorridos por una popular librería del centro de Barcelona: “Budismo sin creencias”, subtitulado “Guía contemporánea para despertar” (Gaia ediciones, ISBN: 978-84-8445-153-2)… “Bien, veamos qué es esto, el título parece sugestivo, incluso provocador”, me dije, y como su precio era bastante razonable y caía dentro de las escasas posibilidades de mi menguado presupuesto, muy disminuido tras el último atraco legal a que he sido sometido por el fisco de mi país (lo llaman declaración de la renta, pero se debería llamar, más propiamente, “confiscación de la renta”). De modo que adquirí el libro y me lo llevé para casa… Al examinar el dorso de la portada, me sorprendió que el original en inglés, “Buddhism without Beliefs”, salió a la luz en 1997 y a nosotros nos llega la traducción en el 2008, ¡once años más tarde! El autor de este ensayo es Stephen Batchelor, actual jefe de estudios del “Sharpham College for Buddhist Studies and Contemporary Enquiriy”, en Devon (Inglaterra), profesor de meditación, autor y traductor de diversos títulos relacionados con el buddhismo.
El libro empieza muy a mi gusto, con un recuadro titulado “ El Fundamento”, que recoge , ¡nada menos!, que un resumen del sutta de los Kalamas, que el autor traduce así: “No estéis satisfechos con lo que oís o con la tradición o con el conocimiento legendario o con lo que se recoge en las escrituras o con las conjeturas o con las deducciones lógicas o con sopesar la evidencia o con la afinidad con un punto de vista después de reflexionar sobre ello o con la habilidad de alguien o con el pensamiento de que el monje es nuestro maestro. Cuando sepáis por vosotros mismos: Estas cosas son saludables, irreprochables, encomendadas por los sabios, y cuando se adoptan y se llevan a efecto conducen al bienestar y a la felicidad, entonces debéis practicarlas y observarlas”. (Sutta de los Kalamas).
Comentaré aquí algún aspecto de este libro que me ha llamado especialmente la atención, aclarando, ya desde el principio, que es un ensayo de autor, un texto al margen de las tradiciones buddhistas ortodoxas, dirigido especialmente a los laicos occidentales y, más concretamente, a ese cada vez más amplio espectro de contemporáneos “postmodernos” que nos reconocemos bajo ese denominador común llamado agnosticismo (no confundir con el ateísmo). No obstante, la invocación inicial del autor al Sutta de los Kalamas, revela claramente su intencionalidad de buscar un enraizamiento y “autorización” en la Tradición, para que su tesis no sea rotundamente calificada como “herética”.
Los diversos ensayos inspirados en el Buddhismo, como el libro citado, que de vez en cuando aparecen en nuestras librerías, responden a lecturas heterodoxas del Buddhismo que conforman los diversos “neobudismos” y constituyen, a mi parecer, una de las notas características de nuestra cultura actual. Esos “neobudismos” no han cesado de aparecer en Occidente, más o menos estructurados, desde los ya lejanos tiempos de los primeros orientalistas de los siglos XVIII y XIX hasta la actualidad. Personajes ilustres, como Schopenhauer, Albert Einstein, Borges (por nombrar a los más conocidos), que marcaron hitos en campos tan diversos como la filosofía, la ciencia y la literatura, hicieron sus particulares “lecturas” e interpretaciones sobre el Buddhismo.
Eso parece indicar que la riqueza del Buddhismo no se agota en sus tradiciones ortodoxas, el Dhamma parece tener una fuerza que permite también su actualización a través de esas “lecturas heterodoxas”, desvelando siempre un inmenso potencial para iluminar el camino de la vida de los hombres, aportando claves para interpretar y orientar nuestras situaciones vitales.
El libro va desgranando una serie de tópicos, agrupados en tres capítulos: “El Fundamento”, “El Camino” y “El Fruto”. Sólo me detendré, para no hacer pesado este artículo, en dos de estos tópicos:
1.- “El agnosticismo”
Comienza el autor este apartado citando el sutta de Malunkyaputta, conocido popularmente como el de la parábola del “hombre herido por la flecha”. Como sabemos, esa parábola parece indicar que el Buddha no enseñó metafísica, ni cosmología, ni… tampoco “religión”, sino, nada más y nada menos, que un método eficaz para curarnos del sufrimiento. El discurso desemboca en la ya clásica polémica de si el Buddhismo es o no una religión. El autor niega que la enseñanza original del Buddha fuera una “religión”, y, aunque el Buddha enseñó empleando las metáforas, las imágenes y recursos del lenguaje de su tiempo y entorno, su enseñanza no era algo “para creer”, sino “para hacer”: El Dhamma es algo para hacer, no para creer.
Al llegar a este punto el autor traza un cierto paralelismo entre la enseñanza original del Buddha (tal y como él la entiende) y el concepto recogido en el término “agnosticismo”, que fue acuñado por el biólogo T. H. Husley en 1869, que en principio fue entendido como tan exigente como cualquier credo moral, filosófico o religioso, pero concebido como un “método” (“Sigue a tu razón hasta donde pueda llevarte” y “No asumas que son ciertas las conclusiones que no estén demostradas o no sean demostrables”). Este principio está presente a lo largo de toda la tradición occidental, de Sócrates hasta la ciencia moderna, pasando por Ilustración y la Reforma. Husley lo llamó “fe agnóstica”.
Para el autor del libro, el Buddhismo que en principio no fue una religión ha derivado históricamente hacia ella. También observa una degradación en el agnosticismo moderno, que ha tendido a perder confianza, cayendo en el escepticismo. La conclusión de este capítulo es muy interesante, pues considera el autor que el encuentro contemporáneo del Buddhismo con el agnosticismo occidental, puede producir un enriquecimiento mutuo, recuperando el Dhamma su primitivo imperativo agnóstico, mientras que el agnosticismo laico puede recuperar su alma.
2.- La angustia y las Cuatro Nobles Verdades.
A lo largo del libro el autor va desarrollando su tesis fundamental, que comienza por una interpretación (y traducción) muy chocante del “dukkha”, quizás algo reduccionista pero sin duda muy actual, entendido como “angustia”. Sabemos que el término tradicional es mucho más amplio que el moderno concepto de “angustia”, pero, sin duda, lo incluye.
Percibida la “angustia” si entendemos, con el autor del libro, las Cuatro Nobles Verdades como un método de actuación, no como proposiciones para ser creídas, las Cuatro Verdades aparecen como cuatro fases de un continuo movimiento liberador del sufrimiento: “percibida la angustia y comprendido su origen, me suelto (desapego) y entonces me hallo en el Camino Recto”, esa podría ser, muy resumidamente, el Dhamma tal y como lo entiende nuestro original autor.
Con mettā.
Kanthaka